| Historia de la Iglesia Adventista |
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La Iglesia Adventista del Séptimo Día en Argentina El 1 de octubre de 1860 una delegación importante de creyentes en las enseñanzas bíblicas reunidos en la ciudad de Battle Creek, estado de Michigan, Estados Unidos de Norteamérica, decidió que el grupo se llamaría Adventistas del Séptimo Día. Este nombre señala dos creencias fundamentales de la iglesia homónima que en ese momento estaba en camino a su organización: primero, la segunda venida de Jesucristo a esta tierra como acontecimiento cercano; y segundo, la validez perpetua de los mandamientos del Decálogo, inclusive el cuarto mandamiento que establece el séptimo día de la semana para ser santificado. Para comprender el porqué de una iglesia cristiana más, existiendo ya tantas, es necesario tener en cuenta que la IASD es la única que tiene a la Santa Biblia, el Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento, como documento base de todas sus creencias. La declararon su credo. No se quita ni se agrega nada. En cuanto a la interpretación del texto se admite el que resulta evidente siguiendo el sentido literal, además de lo señalado por el contexto. Aún sumidos en las alternativas de la guerra por la independencia, algunos de los hombres muy importantes de la revolución encontraron tiempo para estudiar la Biblia y los escritos del jesuita chileno Manuel Lacunza y su libro titulado "La Venida del Mesías en Gloria y Majestad". Entre todos ellos se destaca Francisco Ramos Mejía, quien en su estancia muy importante, estableció el séptimo día de la semana como día de reposo religioso. Además, en sus escritos exhorta a prepararse para la próxima segunda venida de Jesucristo. Ramos Mejía es un verdadero precursor adventista del séptimo día. Este patriota argentino murió el 5 de marzo de 1828, mucho antes del surgimiento adventista en Estados Unidos de Norteamérica. Bien puede, entonces, afirmarse que las enseñanzas de los adventistas no son ideas foráneas o extranjeras en Argentina y en América Latina, sino todo lo contrario. Poco después surge un tercer grupo, en 1890, esto es en la provincia de Entre Ríos, entre los colonizadores ruso-alemanes, estaban liderados por la familia Riffel. Es preciso destacar que estos colonizadores alemanes eran notablemente amantes del trabajo, de su familia y de la religión. En este último aspecto el sesenta por ciento eran católicos y el cuarenta por ciento protestantes. Resulta imposible omitir en esta reseña las condiciones favorables que Entre Ríos ofrecía a todos sus habitantes y particularmente al grupo adventista. El lema del gobierno era "paz y concordia" y con esta idea otorgaba a todo su pueblo completa libertad de culto. Cada grupo religioso tenía plena libertad para rendir culto a Dios según los dictados de su conciencia; podía tener sus templos y capillas, y allí adorar protegidos por la ley. La libertad estaba asegurada por la Constitución Provincial. A partir de este momento la expansión adventista en Argentina fue constante, todavía en 1894 se estableció una iglesia en San Cristóbal, Santa Fe y otra en Buenos Aires. Cada año nuevas congregaciones se fueron organizando, de manera que actualmente desde Tierra del Fuego hasta Jujuy y Misiones, el territorio nacional está totalmente cubierto con fieles adventistas que anhelan de corazón encontrarse con el Redentor en su segunda venida. Escuelas, colegios, sanatorios, dispensarios, una importante casa publicadora, capillas y templos, fábricas de alimentos, dan testimonio de la presencia adventista en Argentina. Dr. Egil Wensell
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Hits: 3873 Comentarios (2)
![]() escrito por lali, mayo 03, 2010
hola gracias por la informacion me re ayudo para un trabajo que me mandaron para biblia
escrito por alejandro joel, mayo 29, 2010
la verdad que muy buena historia de nuestra iglesia la verdad que impacta a todo el mundo es cierto eso lo que dice sabia que acá en entre ríos se fundo la primera iglesia buenísimo desde santa fe la capital
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