| ADRA y GRUPO GEA asisten a víctimas del tornado en Laboulaye, Córdoba |
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La noche del martes 25 y las primeras horas del miércoles 26 de enero fueron trágicas para esta localidad agrícola ubicada al sur de Córdoba, a escasos kilómetros del límite con la provincia de Santa Fe. Un fuerte viento, al que se emparentó con la cola de un tornado, causó la voladura de los techos de un centenar de casas y destrozos en edificios importantes como el del casino y algunas estructuras del ferrocarril. También hubo caída de postes de media tensión y de árboles. Los servicios de luz, teléfono y cable están cortados. No hubo que lamentar víctimas fatales. "Ha sido un tornado tremendo, duró sólo cinco minutos pero produjo un gran desastre", destacó la intendenta de Laboulaye, Alicia Preño. Ante esta situación crítica, 19 voluntarios de ADRA (Agencia Adventista de Desarrollo y Recursos Asistenciales) y el Grupo GEA (Grupo especial de Ayuda Adventista), provenientes de Rosario, Entre Ríos, Córdoba y Buenos Aires, llegaron a la ciudad para colaborar en lo que las autoridades requieran. La municipalidad de Laboulaye recibió a los voluntarios, les brindó todo su apoyo y comenzó a orientarlos sobre las actividades que debían realizar, proveyendo los materiales que son necesarios. Hasta el momento, el equipo de ADRA- Grupo GEA reconstruyó el techo de una casa donde habita un hombre muy enfermo, demolieron una casa en peligro de derrumbe y van a comenzar su reconstrucción. Especialmente están abocados a servir en el barrio norte de la ciudad, la zona más pobre de la misma. Diversos medios de comunicación como Tv, radios y un diario, han entrevistado a los voluntarios y al Pr. Marcelo Mammana, director de ADRA Asoc. Arg. Central. Allí se pudo explicar que la labor realizada por la Iglesia Adventista, a través de ADRA, es una manifestación del amor de Cristo por quienes sufren y están en necesidad. A pesar de la tragedia, Dios se manifestó milagrosamente. Así lo relataron una madre con su joven hijo, quien cuando se derrumbó parte de su casa había quedado atrapado por los escombros con sólo una mano afuera. Con lágrimas en los ojos el joven contó como Dios le había salvado la vida. La comunidad local se sintió motivada por la llegada del grupo adventista, único integrado por personas provenientes de otras ciudades, y se integró con ellos para realizar las tareas que la municipalidad les encomienda. En cuanto al estado del templo adventista de la ciudad, el mismo no fue afectado por el tornado. Los miembros de la iglesia también están colaborando en las tareas de ayuda. Dispusieron de un adecuado lugar para que los voluntarios descansen, les preparan la comida y velan por sus necesidades. Las actividades de ADRA-Grupo GEA se prolongarán hasta la noche del día domingo próximo.
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